El sábado, 20/02/2010, hubo coincidencia de actividades montañeras: raquetada de Hector en el Aramo, la de Cienfuegos en Teverga-Somiedo y… ¡la nuestra! en San Isidro, los dos primeros han cumplido con su guapos reportajes y ahora nos toca poner nosotros algún detalle de la raquetada hasta el Valmartín, aquí os queda.
En Felechosa no había tanta nieve como nosotros pensábamos, así que la dejamos atrás y subimos hasta el alto del Puerto San Isidro, a 1.525 m.a., llegamos a las 12:30 horas, lo justo para tomar un cafetín antes de iniciar la raquetada. No teníamos planificada ruta alguna, solo raquetear entorno a "La Raya", había que aprovechar este precioso día, sin viento, soleado y con una temperatura muy agradable para el paraje donde nos encontrábamos.

Así que con muchas ganas cruzamos la carretera y comenzamos a patear nieve en dirección a la sierra que limita con el Parque de Redes, por la derecha de las cabañas del puerto, por detrás de la torre eléctrica que allí cerca se encuentra, por una pequeña senda iniciada por gente más madrugadora y con más fe que nosotros, siempre dejando a nuestras espaldas el pico Toneo y la estación invernal de Fuentes de Invierno. La nieve estaba preciosa, parecía recién caída, seguro que por la noche o a la madrugada había caído la última, los piornos estaban completamente tapados, la nieve mazucada sobre ellos, lo que facilitaba el seguro raqueteo.

Viendo el mapa y tomando la referencia de los carteles de la carretera creo que íbamos por la línea divisoria entre Asturias y León, además llevábamos dos muy buenas referencias, dos impresionante picos, el Toneo y el Torres, ¿qué mejores vértices?, efectivamente no los hay mejores, toda una garantía.

(Del Toneo al Torres, la carretera del puerto por el medio)

(A la derecha del Toneo la estación de Fuentes de invierno)
Pronto perdemos de vista "La Raya", pero nuestras referencias son muchas, al otro lado, detrás nuestros en el sentido de nuestra marcha, aunque mirar hacia ellos es una constante, durante toda la jornada nos encontramos un impresionante cordal, desde el pico Ausente hasta el Fuentes, con el Requejines, estación invernal de San Isidro, el Toneo, Fuentes de Invierno y Sierra del Ajo. Ya en el nuestro lado El Torres era nuestro santo y seña, aunque nuestro viejos conocidos Peña el Viento, La Rapaina y Peña San Justo nos daban la seguridad de que íbamos por terreno conocido.

(Al fondo el Pico Fuentes y en primer plano el Torres)
Cuando llegamos a la perpendicular del Torres, la nieve nos ofrece unas formas caprichosas, ¡cuánto guapo hay en este paraje!, ¡vaya día!, seguía exclamando.

Continuamos la marcha con la vista puesta en un vistoso picacho, ¡Que buena pinta tiene!, - ¡Vamos a por él!, - ¿No será mucho?, - ¡Lo intentamos!, - ¿Qué pico es?, - No sé, cuando llegamos al collau lo miro, - Bueno pero antes tenemos que llegar al collau.


(A la vista La Horcadina del Llagu y el Pico de Valmartín)
Atravesamos con mucho cuidado la inclinada y blanca ladera del pico que hay antes de llegar al collau donde vamos y en un periquete nos plantamos donde queríamos. Saco el GPS y miro la posición, el aparato dice que estamos en La Horcadina del Llagu, a 1785 m.a. y a donde queremos intentar subir es el Pico de Valmartín, a 1932 m.a.

Comenzamos la subida al Valmartín.

Con mucha precaución comenzamos a raquetar para arriba, tratamos de seguir unas huellas, pero sin acercarnos mucho a la arista que vierte sobre el Puerto San Isidro, nos ofrece más seguridad la que da a Redes, está mucho más expuesta al viento y hay menos nieve. Como casi siempre Mary va delante, con la consigna de que en cuanto lo vea feo damos la vuelta.

(Subiendo al Valmartín con el impresionante Torres a nuestras espaldas)

(Con orgullo en la cima del Valmartín con el Torres detrás)

Ahora teníamos que bajar y lo queríamos hacer por la arista opuesta a la de subida, por la que seguían la huellas de la subida y que parecía que bajaban a la base, a Valmartín, y desde ahí intentaríamos ir hasta la urbanización de San Isidro, en la vertiente Leonesa, así que dejamos la identificación montañera para otra ocasión, además el viento en la cumbre, como es normal, es bastante molesto y no hacía muy cómoda su estancia en ella.

Para un servidor los descensos, especialmente en raquetas, son más duros que los ascensos, en esta ocasión no iban a ser diferente. - Mary, ¿cómo está?, - ¡Ten cuidado!,


Bajamos con toda la tranquilidad del mundo, no teníamos prisa a pesar de que aún no habíamos comido el bocata pero la seguridad es lo principal, así que en media hora nos encontramos en la base del pico, donde hace media hora sobre el cual estábamos encumbrados, así que cuando encontramos una zona más o menos llana apeamos la mochila y las raquetas y montamos el tenderete para comer el bocata.

Tan relajados íbamos en estas contemplaciones que nos desviamos un poco de la senda de subida, pillamos otra, la cual nos llevará directamente sobre la zona de iglús, al subir los habíamos observados curiosamente, ahora era el momento de verlos de primera mano, los llegaríamos a tocar, ¿quién los habría realizado?.


Nos despedimos con la omnipresente postal del Torres, con esos toques color oro que, en determinadas horas del día, caracteriza casi a todas las montañas calizas de nuestra Cordillera Cantábrica. Fue un estupendo broche de oro y brillantes a un día IMPRESIONANTE, de eso que uno recordará casi siempre, aunque seguro que nos hemos encontrado y nos encontraremos unos cuantos....¡nunca se olvidan!, cada uno de ellos aportan un plus a nuestro gozo montañero.

Ahora toca el video, el cual creo que resumen perfectamente en diez minutos esta preciosa raquetada.
El reportaje que hasta aquí habéis visto es una edición limitada de lo escrito por mi persona en nuestro espacio web, donde me enrollo y enrollo tanto en texto como en fotos, así que si os habéis quedado con ganas solo tenéis que pinchar sobre el link siguiente:
http://jfcamina.webcindario.com/rutas/013-jfc/013-jfc.htm
http://www.jfcamina.es/




















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