Nada más aparcar el Suzuki vemos la primera cabaña y saco la primera foto con caballos y todo.

Fijaros qué pequeña es Asturias. Es una pena que hubiera una pequeña brumilla. Si os fijáis poder ver la columna de la central de Soto de Ribera, justo encima la niebla que cubre Oviedo y todo el Valle del Trubia. Justo encima de esa niebla se observa la Sierra del Naranco y a la derecha de esta se ve la niebla que envolvía también a esa hora la zona de Llanera. Arriba del todo de la imagen se observa la línea recta que forma el mar, coronada por una bruma que daba la impresión de formar una especie de cordillera con nieve en la cumbre. Al menos en vivo daba esa impresión. A ver si véis algo de lo que os digo porque en la foto sale todo muy pequeño.

Según ascendíamos la cordillera del Aramo empezaba a asomar por detrás de los montes que teníamos en primer término.

Fijaros qué helada tan impresionante. Estábamos a unos 1300m claro.

Fijaros lo blancos que estaban los prados de las zonas sombrías. Además del blanco de la helada vemos la nieve aún acumulada en los caminos formando líneas blancas.

Esta es la zona de la cabaña de mi cuñado. Se llama el Acíu. La cabaña está a 1438m aunque la zona del Acíu se corona a 1468. Aquí ya había más nieve.

Esta es la cabaña de mi cuñado. Como veis no está acabada pero por fuera ya lo parece. El día era impecable.

Como véis a esta altura se ve aún más nieve. Todavía íbamos a subir un poco más.

Este es el letrero donde se ve la altura: 1468m. Al fondo se ven picos de la Cordillera Cantábrica.

El pico más alto de esta foto es el famoso Pico Tres Concejos.

Una vez coronamos el Acíu anduvimos un rato por la ruta romana de La Carisa. Supongo que habréis oido hablar de las excavaciones arqueológicas que están realizando en esta zona. Nosotros nos quedamos sin tiempo pues dejamos la comida en la Cabaña y se nos hacía tarde así que dimos la vuelta antes de llegar.

El contraste entre el azul, el verde y el blanco era espectacular. La pena es que en esta ladera soleada había poca nieve. Y si intentabas sacar una ladera sombría el sol te estropeaba la foto. Aún así, con poca nieve, el contraste queda bien verdad?

Cuando regresábamos a la cabaña la niebla ya se había ido de Oviedo y Llanera. Si os fijáis bien podréis ver la mancha blanca bajo el Naranco que son los edificios de Oviedo. Siento que la definición no sea buena pero ya os digo, la brumilla y un zoom optico limitado no dieron para más.
Cuando volvíamos al Suzuki, ya después de comer, hice otra foto en la que se aprecia lo azul que estaba el cielo y lo verde que está Asturias. Menos mal porque yo este verano lo pasé fatal al ver los campos marrones como nunca. Si os fijáis bien podéis también ver la luna. Por supuesto lo de la luna no es casualidad


Por último, antes de subirnos al coche le saqué una foto a esta pequeña vaguada que la tradición dice que los romanos usaban para jugar a los bolos. Según parece tenían tanto oro de aquella que los mismos bolos parece que estaban hechos de ese material.






















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